Versión en español para las Redes Sociales
El miércoles 2 de Junio estacionado frente a mi hotel en la calle 62 bajé rápidamente de mi coche tres pequeños árboles y eso enervó y desquició a uno de los tantos conductores neuróticos que llegan al centro de la ciudad.
El conductor de un Volkswagen me rebasó y cuando crucé en la calle 53 él estaba estacionado en el medio de la calle justo enfrente de la entrada de CASA JUANES lo que me impedía el paso. Le toqué el claxon y éste se bajó a insultarme y a agredirme. Luego introdujo su vehículo en el estacionamiento de CASA JUANES.
Llamé a la policía de Ayuntamiento que muy eficazmente llegó en pocos minutos y cercó dentro de la empresa a un individuo que resultó ser trabajador y familiar de los dueños de CASA JUANES. Estuvimos esperando pacientemente durante dos horas que los empleados de CASA JUANES entregaran al agresor pero se negaron; prefirieron encubrir a un delincuente.
Posteriormente me trasladé a la sala de emergencias de
Al día siguiente jueves 3 de Junio veo con sorpresa que según la noticia de El DIARIO DE YUCATAN yo inicié la pelea y agredí al delincuente. Un buen día por arte y magia de El Diario de Yucatán pasé a ser de ex profesor universitario y dueño de hotel a “cubano” guapetón de barrio. La fuente de información estuvo visiblemente distorsionada pues el agresor nunca fue entrevistado (estaba escondido en CASA JUANES) y yo -el agredido- tampoco.
Nunca se me preguntó qué había pasado. Tampoco hubo testigos, todo ocurrió muy rápido. A los que duden de mis palabras solo les sugiero que revisen las estadísticas policiales de las agresiones en percances de tránsito y verán que el agresor siempre proviene del vehículo que está adelante, no detrás. Además el agresor me increpó como “mexicano que no respeta las leyes”: yo ni siquiera abrí la boca y ya lo tenía encima tratando de golpearme. Para no hacerle daño me defendí con las manos abiertas –no con los puños cerrados- y por eso me mordió el pulgar.
Es obvio, que quienes dieron la información a la prensa fueron los empleados de CASA JUANES que llegaron después de que la agresión había finalizado.
Al día siguiente -jueves 3 de Junio- le solicito al reportero de El Diario de Yucatán una entrevista para corregir la versión de los hechos y para mencionar cómo es posible que una empresa que es una verdadera institución en esta ciudad esconda a un delincuente de las autoridades competentes. Le envié este artículo a su mail que recoge de la mejor manera posible mi versión de los hechos: DOS SEMANAS DESPUES DE
Admiro la paciencia con la que
Yo le preguntaría a los dueños de CASA JUANES o a sus empleados si verían con buenos ojos que yo escondiera a algún cliente que les hubiese robado un televisor y en su huida entrara a mi hotel que está a escasos cincuenta metros de CASA JUANES? Ciertamente, la ley protege al dueño de permitir o no la entrada a su casa o negocio de la autoridad pero no todo es el imperio de
No hacerlo, no colaborar con la autoridad o con la víctima de un percance se llama proteger al agresor, se llama COMPLICIDAD. Por eso ya hay gente en este país escribiendo que vivimos en una “Sociedad de Cómplices”.
En Estados Unidos o Canadá estarían todos demandados: los dueños de Casa Juanes, el agresor y El Diario de Yucatán.
Que un empresario meridano esconda y proteja a un delincuente lo hace igual que a un político corrupto. No vengan después a hablar mal de los partidos políticos… Esta empresa demostró que no tiene ética ni moral ni pena ni vergüenza. No es un problema legal, es ético.
Centenares de coches y autobuses circulan a altas velocidades en pleno centro de la ciudad, se detienen donde les da la gana, unos conductores agreden a otros, los choferes de buses ignoran a los pasajeros y arrancan sus unidades cuando todavía la gente no se ha sentado. Y hay más: los pasajeros tiran la basura desde los autobuses, taxis y autos particulares…
………
Hay que hacer un pacto de civilidad en esta ciudad, no es una nueva Ordenanza lo que Mérida necesita. Lo que a mí me pasó es consecuencia de la falta de valores éticos y de la enorme la anarquía y agresividad que reinan en el centro de la ciudad.
Mérida requiere de educación cívica. Educación ciudadana. Que empiece con disminuir la neurosis de sus habitantes, pase por eliminar nuestra complicidad con cualquier tipo de delito y termine por sacar de nuestras empresas e instituciones, de la ciudad y del Estado a los delincuentes vengan de donde vengan.
No hay ley que pueda hacernos más y mejores ciudadanos.
Ojala las nuevas autoridades de Mérida se dediquen antes que nada a explicarle al ciudadano que hay que cambiar. Hay que cambiar de actitud frente al delito, frente al abuso, al desorden, a la anarquía. Hay que establecer un acuerdo ETICO no jurídico.
Un pacto de civilidad nos puede hacer distintos, empieza en la casa, en la familia, en el vecindario, pasa por la escuela, por la empresa y llega a nuestras instituciones. Solo así tendremos instituciones sanas que sirvan al ciudadano.
Lo demás es Jungla y unos animales mordiendo a otros.
No soy cubano –como mencionó “El Diario de Yucatán”- a pesar de que es una nacionalidad muy honorable. Soy venezolano y tengo 12 años viviendo en esta ciudad que ha venido deteriorándose poco a poco. He sido golpeado en tres ocasiones en todos estos años y nunca he devuelto un golpe sino que los evito y me retiro.
Hace poco viajé a Vancouver catalogada como la 4ta ciudad con mejor calidad de vida del mundo. Estuve diez días; no vi un solo policía en la calle pero todos los peatones respetaban el cruce, todos los automovilistas respetaban los semáforos, nadie tiró basura en la calle, nadie agredió a alguien en una esquina…
El Derecho a Réplica y Rectificación existe en muchas legislaciones nacionales e internacionales, pero vamos de nuevo con la ética: no hay una norma que obligue a “El Diario de Yucatán” a publicar la aclaratoria que les envié pero existe algo que los dueños de El Diario de Yucatán quieren ignorar: la ética del periodismo.
Hay un Código Deontológico de la información y la comunicación, es decir, un conjunto de principios establecidos por muchos Colegios de Periodistas, por
Raúl Li CAUSI SALERNO Sociólogo de Paris VIII / ex Profesor de Comunicación Social/ ex Productor de TV/ Master en Planificación y Comunicación / ex Secretario Nacional de
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